La Finca Florencia en Antigua Guatemala recibirá a miles de visitantes en la ceremonia de beatificación de Fray Augusto Ramírez. Foto: Cortesía

Antigua Guatemala 6 de noviembre de 2026.

La ciudad colonial se prepara para vivir una de las jornadas espirituales e históricas más trascendentales de los últimos años. Antigua Guatemala está lista y afinando los últimos detalles para recibir la solemne beatificación de Fray Augusto Ramírez Monasterio O.F.M., un acontecimiento canónico ratificado por la Santa Sede que congregará a miles de fieles, delegaciones diplomáticas y autoridades eclesiásticas.

La ceremonia litúrgica reunirá a peregrinos de distintos puntos del país en un encuentro irrepetible. Para Fray Edwin Alvarado, rector del Santuario de San Francisco el Grande, este nombramiento marca un hito para la nación. “El anuncio de la beatificación en Roma dejó claro que hay un nuevo beato para la Iglesia, con un título de alcance universal. Es un gran honor que sea guatemalteco, y su fecha litúrgica quedó fijada para el 7 de noviembre, un día muy especial”.

Un ministerio marcado por la entrega y el sacrificio

Nacido en la ciudad de Guatemala en 1937 y ordenado sacerdote en España en 1967, Fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio pertenecía a la Orden de los Frailes Menores (OFM). En 1978 asumió como párroco de San Francisco el Grande en La Antigua Guatemala, en una época compleja marcada por la escalada de violencia del conflicto armado interno.

Lejos de alejarse del peligro, el sacerdote consagró su vida a los jóvenes, los necesitados y los campesinos, ganándose el afecto popular como el “Mártir de la Caridad”. Su defensa de la dignidad humana y su cercanía con los vulnerables lo pusieron en la mira de los aparatos de represión de la época.

En junio de 1983, el fraile fue retenido y sometido a severas torturas para intentar arrancarle información confidencial recibida bajo el sigilo sacramental de la confesión. Pese a las amenazas y a las recomendaciones de abandonar el país, Fray Augusto se negó a romper el secreto confesional y rechazó el exilio. El 7 de noviembre de 1983, a los 46 años, fue secuestrado nuevamente y asesinado en la periferia de la capital.

El proceso hacia los altares dio su paso definitivo cuando el papa autorizó el decreto que reconoce oficialmente su martirio in odium fidei (por odio a la fe). Al haber sido declarado mártir, la normativa de la Iglesia no exigió la comprobación previa de un milagro para su beatificación.

Despliegue logístico y municipal en la ciudad colonial

Ante la magnitud del evento y la masiva llegada de visitantes, la Municipalidad de Antigua Guatemala ha diseñado un plan de apoyo integral para asegurar que la celebración transcurra en orden y armonía. El alcalde Juan Manuel Asturias expresó el orgullo con el que la comuna asume este reto logístico. “Recibimos este momento histórico con profundo entusiasmo. Ponemos a disposición toda nuestra capacidad humana, técnica y logística para brindar una experiencia de fe memorable. Estamos completamente comprometidos en garantizar que este magno evento sea una fiesta caracterizada por el orden, la tranquilidad y el brillo que merece nuestra ciudad colonial”.

El operativo coordinado por la municipalidad contempla:

Movilidad y parqueo: Habilitación y acondicionamiento de instalaciones estratégicas en la Finca La Florencia para el resguardo y la gestión eficiente del flujo vehicular de delegaciones y peregrinos.

Seguridad ciudadana: Despliegue coordinado de las fuerzas de seguridad local y ordenamiento vial para resguardar a vecinos y visitantes.

Limpieza y ornato: Cuadrillas permanentes de mantenimiento antes, durante y después del evento para preservar el patrimonio y la pulcritud de las calles antigüeñas.

Con el corazón puesto en la fe y el recuerdo vivo de su legado, Antigua Guatemala se alista para escribir una página inolvidable en su historia.